A los niños les encanta este mes porque es sinónimo de dulces, fiestas, disfraces, regalos y de momentos muy divertidos. Celebra con los niños el encanto de de esta fecha y encárgate de que sea inolvidable.
Todos los niños sueñan con el mes de octubre porque se trata de una temporada casi mágica: Los chocolates, las chupetas y la diversión ronda por todas partes; se disfrazan, tienen muchas fiestas y el ambiente que se respira en la ciudad es completamente divertido.
Origen de algunas tradiciones que hacen parte de esta fecha:
Las calabazas: Las calabazas cortadas en forma de caras miedosas e iluminadas con velas por dentro, se originaron en los juegos de los niños irlandeses. Cuenta la leyenda que un borracho llamado Jack, quien con trucos logró que el diablo le prometiera no volver a perseguir su alma y, al morir, no lo dejaron entrar al cielo por tacaño y avaro, así que tuvo que irse al infierno y el diablo lo condenó a vagar por el mundo hasta el día del Juicio Final. El diablo le tiró un carbón encendido para que pudiera ver en la oscuridad, y Jack lo puso dentro de una calabaza que se estaba comiendo.
Dulce o truco: La víspera del 31 de octubre, los celtas recorrían su vecindario para recoger ofrendas para la fiesta. Llevaban puestos disfraces, máscaras, faroles y bastones con una punta muy afilada. En cada casa pedían una ofrenda determinada (dulce). Si era negado, el celta usaba el bastón para hacerles daño (truco).
Los disfraces: El uso de disfraces tiene sus orígenes en los ritos de magia y en las ceremonias de muchos pueblos primitivos. El disfraz era un simbolismo de espíritu a quien se deseaba invocar.